Todo lo bueno termina, hasta las vacaciones

¡Vuelta al cole! 2×1 en estuches, bolígrafos y fastidios a los estudiantes que quieren disfrutar de sus dos últimas semanas de vacaciones. Si algo odiamos los estudiantes de las vacaciones de verano es eso: la publicidad que se ve a finales de agosto y principios de septiembre. Que si compres el modelito para ir guapetón o guapetona a clase, que si compres el estuche del último videojuego que ha salido hace 2 días. Ojo, tiene que ser el del videojuego de hace 2 días. Si es el del videojuego que salió hace 1 semana ya no vale, que eso está anticuado. Es lo que tiene el consumismo.

A quién no le gusta estar de vacaciones. Que se lo digan si no a los que han estado este verano en el Caribe o en Tomorrowland. Eso no se hace todos los días. Menudas vacaciones se han pegado algunos y algunas, y sobre todo los estudiantes. Los que tenemos dos meses y pico (y no una o dos semanas como es habitual en el mundo laboral) para hacer de todo. Ese “hacer de todo” con matices, claro, que no todos somos mayores de edad y tenemos dinero. Dos meses y pico que pasan como el correcaminos y luego llegan los nueve de clases y se pasan como un caracol. O, mejor dicho, como un perezoso, que todavía son más lentos. Hombre, y cómo no habría que hablar ahora de la pereza. Esa cosa que no la hemos tenido en 2 meses y pico y llega la mañana del 10 de septiembre y de repente no podemos movernos de la cama.

Una vez me dijo un profesor que eso de tener 2 meses y pico de vacaciones sólo se da en los estudiantes y que es casi imposible que en la vida laboral se tenga tanta festividad seguida. Así que ya saben, queridos estudiantes (y no estudiantes), disfruten de los últimos días de vacaciones. Pueden hacer como Bart (el de Los Simpsons). Coger una lista de todo lo que no han hecho en las vacaciones y que tenían pensado hacer y hacerlo en un sólo día. Seguro que os suena el capítulo…