Lo dice el refrán

Hoy es domingo, ese día tan adorado por los cristianos y al mismo tiempo tan querido por los perezosos (no, no me refiero a los animales). Me refiero a toda esa gente que ahora, a las 10 de la noche, está tirada en el sofá viendo la película dominguera de La 1. Pero no sólo es adorado y querido. A su vez también es odiado e insultado por toda esa gente que tiene que estar estudiando ahora lo que no les gusta.

Hoy domingo es un día de ‘relax’. Un día de no hacer nada. Un día de esos en los que quedas con tus colegas para hablar de anoche de las fiestas de no sé qué pueblo. Un día de irte a hacer running. Un día de ver la Fórmula 1. Un día para ver La Liga. Un día para echarte unas plays con tus amigos. Un día para ir al campo con tu familia. Un día para hacer eso que has querido hacer en toda la semana, pero no has tenido tiempo para hacerlo. Un día para hacer mil cosas y lo único que haces es estar tirado en el sofá viendo la película de La 1, o de Telecinco o una que te has pirateado, o simplemente echándote la siesta, o comiendo palomitas.
Los domingos son la clave. 24 horas para hacer lo que sea, sin tener que ir al trabajo o a la escuela. Es que cunden los domingos. Pero no los aprovechamos y todo por ese otro amigo nuestro que todavía es más odiado que los domingos. Sí, ese mismo. El que su nombre tiene 5 letras, ¡el lunes! Es que nos chafa todo. Nos pasamos los domingos enteros pensando: “Mañana lunes. Me cago en… ¿¡Es que mañana es lunes ya!? Pero si no he hecho nada este finde. ¡Cómo córcholis se ha pasado tan rápido! ¡¡No puede ser!!”.

No puede ser que algo abstracto nos fastidie un día. Aunque en realidad no es el lunes, si no tu escuela, o tu trabajo, o a lo que te dediques. ¡Pero da igual! Te guste lo que hagas, o no, no puedes dejar que eso te fastidie un día entero de tu vida. Ni que estuvieras enamorado del lunes para estar todo el santo domingo pensando en él. No te pongas excusas y aprovéchalo de una maldita vez. Y ya sabes lo que dice el refrán: “Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada”.

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