Discurso de Graduación de Bachillerato – Edel González

Buenas tardes.

Antes de comenzar, me gustaría dar la bienvenida a familiares, amigos, profesorado, equipo directivo, y también a vosotros.

He probado a escribir esto más de cinco veces, y lo que tengo me sigue sin convencer. No sé si porque es imposible resumir seis años en 5 minutos o porque con unas simples palabras nunca vamos a poder revivir más de 6.000 horas de clases, deberes, trabajos, viajes y un sinfín de vivencias y experiencias que ya sólo yacen en forma de recuerdos.

Estamos en uno de esos momentos que por un lado tanto hemos deseado que llegara, pero que por otro lado, tanto hemos deseado que no llegara porque sabíamos que iba a significar el final. A vuestro lado tenéis gente que hace seis años conocisteis, y que ahora, seis años después ya la podéis llamar amigo o amiga. Gente que os ha acompañado y ha formado parte de vuestra propia historia, una historia que comenzó hace dos o incluso seis años. Una historia que cuando éramos pequeños parecía interminable pero, que como todo en esta vida, al final ha terminado.

Hoy es nuestro último día, el último de muchos. El último de muchos días que ya dentro de un mes serán cosa del pasado y que dentro de diez o veinte años recordaremos con ilusión, nostalgia e incluso tristeza. Se acaba el tiempo. Es hora de coger la llave, salir de la habitación, y cerrarla para siempre. Quedarán recuerdos como el viaje a Barcelona, a Mallorca o a Zuhatza. Recuerdos como el que hace unos viernes vivimos, que nos despertamos un poco antes porque a la Tierra le apeteció temblar, o cuando nos dijeron que íbamos a tener el privilegio de estrenar un instituto o cuando nos hablaron Napoleón, Narváez, Joaquín Costa o la gráfica de huelgas que nadie esperaba.

El instituto es una de esas cosas por las que uno tiene que pasar antes de poder hacer lo que realmente le gusta. Y aunque haya veces en las que digamos que no nos va a servir para nada saber cómo se deriva, cómo se comenta la cohesión de un texto o cuáles son las propiedades del cobalto, al menos nos ha servido para aprobar. Y a pesar de habernos angustiado más de una vez, entre todos nos hemos animado y apoyado para que cada examen y cada día de estudio se nos hicieran más llevaderos. Especialmente este curso, cuando teníamos un examen de historia la próxima semana y nos veíamos bien jodidos porque no nos iba a dar tiempo a estudiarlo.

Dicen que cuando eres niño quieres ser mayor, y que cuando eres mayor quieres volver a ser un niño. Y ahora creo que estamos en una especie de término medio: recordando años anteriores pero sin dejar de pensar en lo que nos deparará el futuro. Deseando volver a primaria o a la ESO para revivir aquellos momentos tan felices, pero con expectación de lo que haremos el próximo curso en la Universidad o en un Grado Superior.

Por mi parte esto es todo. Creo que han sido unos años en los que además de haberlo pasarlo mal por exámenes, trabajos, sueño, agobios, nos hemos reído, nos hemos divertido y, por encima de todo, hemos sido felices. Porque, al final si no eres feliz, ¿para qué vivir? Gracias, y suerte.